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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Las mejores series de 2014 (III)

No he querido hacer trampas en la lista de este año. En lugar de fingir que escribía una lista de diez series y acabar metiendo de extras aquí y allá, una opción un tanto cobarde, me he mantenido fiel al principio de exclusión. Pero llegados al podio, me he permitido el lujo de no ordenarlas. Las tres son perfectas y, cuando uno encuentra la perfección, no compara sino que lo celebra. Aquí las mejores series del 2014, probablemente el año que he visto mejor ficción.

1. Transparent
Cuando Amazon mostró el piloto de ‘Transparent’, los críticos americanos se esforzaron en aplaudirla para que se les escuchara y la plataforma de contenidos encargara una temporada completa. Les hicieron caso y Jill Soloway, la creadora, fue muy agradecida. El episodio de presentación era prometedor con su apuesta indie, honesta y temáticamente sorprendente, pero la continuación fue coherente, mantuvo los principios y se volvió más sofisticada si era posible.

El título puede referirse a Morty Pfefferman, el patriarca judío que sale del armario como transexual y que pasa a llamarse Maura, pero pronto Soloway escribió unos hijos con tantos defectos como virtudes a la hora de observarlos como personajes. Maura obliga al espectador a plantearse la experiencia transexual, pero es tan interesante como el resto de los Pfefferman. Sobre el papel pueden resultar prácticamente extraterrestres, pero no existe nada más humano e íntimo que verles quererse, relacionarse y culparse. Son un espejo: que cada cual decida hasta donde quiere verse reflejado.

1. The Legend of Korra
¿La incluyo tan arriba o no? Me he hecho esta pregunta durante estos últimos días. Su desenlace fue hace apenas unos días y el factor tiempo muchas veces afecta y, una vez pasan unos meses, uno se arrepiente de las decisiones tomadas. No será el caso y, si queréis, en un tiempo me decís si me pasé. ¿Una serie de Nickelodeon al mismo nivel que ‘Transparent’ y ‘The Good Wife’? Pues sí y, aunque no lo parezca a simple vista, alguna similitud tienen.

Por ejemplo, Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko quieren y alimentan todos los personajes de su universo desde a la protagonista, una heroína a la enésima potencia, a cualquier secundario y los villanos. Sólo hay que echar un vistazo a la serie anterior, ‘Avatar’, donde incluso dedicaban un episodio a la mascota. Y se parece a ‘The Good Wife’ en el sentido que podría ser “sólo una serie de animación” pero cuenta mucho más: habla de política de forma accesible, hablar de honor y deber, y habla de espiritualidad.

No es HBO pero puede apreciarse el esfuerzo por acercar estas cuestiones a un público infantil y juvenil. Si se hace, además, con unos paisajes y unos colores preciosos, es todavía mejor de ver. Y el final, por razones que no quiero destripar aquí, es historia de la televisión (y el de la tercera temporada, que también se emitió este año, uno de los momentos más tiernos).

1. The Good Wife
Y, finalmente, la habitual de este blog y del podcast (y de mi corazón, no es ningún secreto). Aparecerá en muchas partes porque un episodio en concreto cogió al público y a los periodistas desprevenidos, poco acostumbrados a no enterarse de los giros importantes de antemano. Pero yo la incluyo, en realidad, por las mismas razones de siempre. No finge ser otra cosa que una serie, no intenta transmitir ese insulto encubierto de “parece cine” (algo muy irrespetuoso para el medio), pero es una maravilla.

Tiene la virtud, además, de saber envejecer. Cojamos a Alicia Florrick al principio de la primera temporada y comparémosla con la actual. ¿Son la misma persona? Sí. ¿Pero podríamos imaginar que hubiera cambiado tanto? Ni en broma. Al igual que el universo legal y político de Chicago, los King entienden que los personajes fluyen, las relaciones les afectan y las decisiones les marcan, y se percibe en cada uno de ellos, desde la protagonista al resto del reparto (mirad con atención el viaje de Cary, casi tan complejo como el de Alicia). Por esto y porque encima consigue ser la serie más divertida, tensa y entretenida, ‘The Good Wife’ está arriba de todo (y sospecho que lo estará incluso cuando se haya ido).

lunes, 22 de diciembre de 2014

Los episodios de 2014 (I)

Hay personas que se acuerdan de las citas de las series y el nombre de los capítulos pero yo no soy uno de estos afortunados individuos. Mi memoria es selectiva y a veces olvidadiza y esto se verá reflejado en esta lista de algunos de los episodios más destacados del año. No necesariamente son los mejores pero sí aquellos que más me han llamado la atención y que, cuando he querido acordarme de ellos, he podido. Y es que este año ha sido un muy, muy buen año y ahora toca prepararse para artículos y más artículos sobre lo más destacado.

‘Get the rope’ de The Knick
Es fantástico que el cable haya servido para que las series se tomen su tiempo en desarrollar las tramas. Por esto es curioso cuando una serie tirando a lenta como ‘The Knick’, ni que sea porque parecía tener un propósito más documental que narrativo, se propone ser trepidante. Los ataques racistas que recibe el hospital y el empeño del equipo médico por salvar la vida de los pacientes negros es uno de los episodios mejor engrasados del año. Ritmo, ritmo, ritmo.

‘The Wedding’ de Outlander
Es muy fácil de entender porqué este episodio está en la lista del año: jamás ha habido un episodio tan tórrido. Hemos visto sexo, hemos visto desnudos, pero ‘Outlander’ consiguió ser erótica, enamorar con cada roce y la dinámica sexual de esa noche de bodas que, como muchos medios americanos se fijaron, tenía una óptica muy femenina. Y esto, curiosamente, vino después de otro episodio casi teatral que podría haber entrado en esta lista (y que le pasaba la mano por la cara al episodio del hotel de ‘Masters of Sex’, por cierto).

‘Buridan’s Ass’ de Fargo
En Girona hace frío pero no nieva. Por lo tanto, me quedé helado y desconcertado (y maravillado) con los disparos en la nieve de ‘Fargo’. Estaba en medio de la tormenta mientras la serie de FX me decía sin disimulo que su propuesta estética estaba al mismo nivel que el cínico, divertido e inteligente guión.

‘Under pressure’ de Modern Family
Todavía no sé cómo Christopher Lloyd y Steven Levitan permitieron que la guionista Elaine Ko escribiera un episodio con un arco tan dramático. El ataque de nervios de Alex no era una coartada para rematar un gag final, simplemente nos permitía entender un personaje. Es muy, muy raro utilizar el adjetivo desgarrador para referirme a un episodio de ‘Modern Family’.

‘Dramatics, Your Honor’ de The Good Wife
No es el mejor episodio de esta serie, ni tan siquiera de esa temporada, pero hoy en día ya casi no existen las sorpresas en televisión, mucho menos una de ese calibre. Pero sólo se puede llevar a cabo con el respeto de todos los implicados, algo que parece que existe en el rodaje de ‘The Good Wife’.

‘The Last Stand’ de The Legend of Korra
Terminar una serie con una última escena tan impactante como coherente y satisfactoria tiene mérito, sobre todo cuando sirve de colofón para una última temporada muy sólida para una serie inmejorable. Sí, ‘The Legend of Korra’ despierta ahora mismo mi vena más talifán.

‘Thirsty Bird’ de Orange is the new black
Aquellos que odiaban al personaje de Piper Chapman y que pedían que la serie fuera más coral, estuvieron de enhorabuena. Aquellos como yo que pensaban que era una gran protagonista y que adoraban que la serie transmitiera cierta sensación de miedo dentro de la prisión, debieron disfrutar muchísimo con este arranque de temporada que lamentablemente fue a menos.

‘Execution’ de Revenge
Este año en el final de temporada hubo un plus de mala leche con una dinámica de “giro, giro, giro” tan loca que sólo pude levantarme y aplaudir. La escena de “te dejo un regalito bien colocado en el sofá” es uno de los momentos del año.

‘Rixty Minutes’ de Rick & Morty
Cualquier episodio de esta serie de animación podría estar en la lista. Las ideas son demasiado originales y potentes, y siempre están bien desarrolladas. Pero evidentemente me ganan con los canales de todas las realidades alternativas. Lo meta es uno de los mayores fuertes de Dan Harmon.

‘A Day’s Work’ de Mad Men
Se supone que ‘The Strategy’ encapsula a la perfección la relación y evolución de Don y Peggy como pareja laboral, pero el chiste de las rosas me gana. Es un ejemplo perfecto de como los mejores dramas suelen ser las mejores comedias (competición donde gana ‘The Good Wife’, por cierto).

Mañana, los once restantes.

jueves, 9 de octubre de 2014

Los actores de 'The Good Wife'

Si fuera actor, le pediría a mi agente que se acostase con quien fuera necesario para trabajar en ‘The Good Wife’. Hay series que son más agradecidas que otras para los profesionales y Robert y Michelle King saben sacarle tanto partido a los guiones como al talento de los intérpretes. Taye Diggs, por ejemplo, suele disgustarme en todos los sitios donde aparece y ni me di cuenta de mis prejuicios hacia él cuando apareció por Florrick y Agos y asociados. Un caso más de actor bien aprovechado.

El reparto, además, debe estar encantado. A Matt Czuchry, que probablemente era el más ignorado, finalmente le han dedicado más minutos que de costumbre. En esa pecera llena de tiburones que es Chicago, donde todos ocultan algún pensamiento tras su mirada, el personaje de Cary Agos es más fácil de leer y por esto Czuchry llama menos la atención. Tiene el empeño de un joven emprendedor soltero y sin compromisos, no como la mayoría de sus compañeros, y esto se nota en su directa forma de abordar los obstáculos.

Sea como sea, he tenido más minutos y nosotros hemos podido ver sus pectorales. Robert y Michelle por fin escucharon nuestras plegarias, ellos que evitan al máximo mostrar las escenas de sexo, puesto que prefieren sugerir (y consiguen escenas mucho más potentes). Es coherente, por lo tanto, que la fotografía sin camiseta estuviera enmarcada en ese contexto. Podemos adorar la serie y el factor carne de Czuchry, pero me decepcionarían regalándonos escenas sin camiseta a estas alturas.

No es esta clase de serie, también porque es una serie que vende el atractivo y no la carne. Sólo hace falta ver cómo venden la virilidad de Chris Noth o cómo hicieron de Josh Charles todo un sex-symbol. Y el tacto con Eli Gold también tiene mérito. Cogieron a Alan Cumming y le diseñaron un personaje a medida que encima es heterosexual. Y sí, hasta cuela. Llegó a convencerme en esas escenas con America Ferrera.

Pero la mejor sorpresa hasta el momento, más allá de los potentes cameos (Gloria Steinem, por ejemplo), es ver que Christine Baranski ya tiene episodio para los Emmy. Mi teoría es que, si no ganó el año pasado que tenía un episodio donde demostraba que es una actriz como la copa de un pino y había enviudado recientemente, no lo hará nunca por ‘The Good Wife’. Es lo que ocurre si no te peleas con cuchillos y lloras desconsoladamente, que los votantes no te hacen caso. Pero esa reflexión de pie en su despacho y el posterior paseo por las oficinas de Lockhart and Gardner es personalidad y presencia.

Y, ya para terminar, también puede estar contenta Julianna Margulies. Ella, que no quiere maltratar su pelo a diario con lavados y secados, tiene otra peluca para esta sexta temporada y probablemente es la más maravillosa. Mientras esperaba a la funcionaria penitenciaria, su melena lucía y le confería mucha elegancia. Probablemente la actriz no había estado más guapa en ‘The Good Wife’, como tampoco lo había estado Makenzie Vega hasta su última aparición. Tocaba recordar que Alicia Florrick es madre y sus hijos, nos gusten sus elecciones o no, me resultan muy interesantes. Claro que en esto estoy prácticamente solo.

domingo, 31 de agosto de 2014

El debate del más mejor

La televisión es un medio antiguo para aquellos que ni tenemos treinta años, más que nada porque la vivimos ya en su esplendor, pero su ficción es una disciplina bastante joven. Sólo hay que comparar cuántos años tienen las grandes obras de la escultura, la literatura, la pintura y el cine, con el que tiene muchas similitudes. Entonces queda claro hasta qué punto la televisión dejó hace muy poco la fase embrionaria.

Podríamos decir que no maduró hasta este nuevo milenio. Por supuesto había conciencia que las series podían ser de calidad y los ejemplos van desde ‘Yo, Claudio’ hasta ‘El prisionero’, ‘La Ley de los Angeles’ o ‘El abogado’, pero no se contemplaba el medio como una plataforma artística. Era la hermana pequeña del cine y las películas ya las pasaban suficientemente canutas para conseguir la etiqueta de séptimo arte. Pero entonces llegaron las series que tenían como objetivo ser muy buenas y que iban más allá del público (gracias, HBO) y la percepción cambió. ¿Y a qué viene este rollo? Pues que hay una obsesión por ser grandilocuentes, una de la que yo mismo participo.

Recuerdo que, cuando se estrenó ‘Los Soprano’, pasó a ser de forma automática la mejor serie de la historia de la televisión. Podía comprenderse el razonamiento porque no se parecía a nada de lo que hubiéramos visto por su temática, su dirección, su complejidad y su ausencia de tabúes. Con el tiempo hasta cobró más sentido con su influencia, que crearía escuela en HBO (¿o esa escuela la había comenzado ‘Oz’?) y la obsesión por los antihéroes. Pero la televisión fue prolífica y pronto llegaron rivales.

Pensemos, por ejemplo, en ‘The Wire’. Mientras se emitía en HBO pasó desapercibida y, cuando ya estaba terminando, se la comenzó a reivindicar gracias al mercado doméstico. De ella decían que era hasta mejor que ‘Los Soprano’. ¿Y qué pasó con ‘Mad Men’ y su maravilloso arranque? ¿Estábamos ante el mejor drama de la historia? Eso argumentaban muchos críticos mientras ‘Breaking Bad’ se cocía a fuego lento en la misma programación de AMC, llegando a la cima estos dos últimos años y suscitando otra vez el debate. ¿Era Walter White el mejor? ¿Es ‘Ozymandias’ la mejor hora de televisión que ha ofrecido la breve historia televisiva?

Hay tan poca perspectiva que al final los términos absolutos se han convertido en relativos. La crítica cinematográfica suele tener la decencia de hablar de grandes películas actuales sin sentir la necesidad de decir si son mejores o peores que ‘Ciudadano Kane’, ‘Casablanca’ o ‘Annie Hall’. Pero en televisión, como los títulos tampoco están separados por tantos años, es demasiado fácil caer en la comparación. ‘Breaking Bad’, ‘Mad Men’, ‘The Wire’ y ‘Los Soprano’ guardan muchas similitudes y uno puede dejarse llevar por el recuerdo, por el furor del visionado actual, por las escenas de impacto o la importancia de anticiparse a la moda. Según como se mire, cada semana podríamos argumentar que es una serie distinta.

Todo esto, que conste, lo digo desde un punto de vista muy concreto, el de la crítica norteamericana. Porque, como ya sabéis, aquí siempre defiendo firmemente que ‘The Good Wife’ podría ser la mejor como también lo pueden ser todas estas. ¿Por qué tiene que perder puntos una serie por ser tan televisiva, por entender que una hora puede tener un esquema (los casos) y a la vez servirse de él para desarrollar los personajes y las demás tramas? Por esto ‘The Good Wife’ podría ser la mejor, independientemente de su ausencia en los Emmy (por esta regla de tres, la mejor sería ‘El Ala Oeste’ por delante de ‘Los Soprano’).

Y, sin embargo, si me hubierais encontrado hace cinco años, hubiese argumento que ‘Friday Night Lights’ merecía este honor. Tampoco me hubiera atrevido a llevar la contraria a quien dijera que la mejor era ‘The Wire’. Así que, si alguien me pregunta cuál es la mejor serie que he visto, prefiero decir estas tres de golpe. Por suerte tienen conceptos, estilos y mentalidades distintas y compararlas, aparte de doloroso, resulta injusto.

martes, 26 de agosto de 2014

Los Emmys indiscutibles

Siempre nos quejamos de las galas americanas, que son eternas y que sobran premios pero hay que reconocer que también son unos profesionales a la hora de escribir sketches. Probablemente mi momento favorito de los Emmy de todos los tiempos fue ese número humorístico-musical capitaneado por Jimmy Fallon con medio reparto de ‘Glee’, Jon Hamm, Tina Fey, Nina Dobrev y hasta Kate Gosselin entre otros. Y este año el mejor instante fue antes de la gala, ese sketch promocional protagonizado por Bryan Cranston, Aaron Paul y Julia Louis-Dreyfus, que precisamente subieron al escenario a recoger premios esta madrugada.


Ninguno de ellos era un extraño de la gala. Cranston dejó a Matthew McConaughey sin un galardón que se creía cantado (si ‘True Detective’ hubiera ido a miniserie, no hubiera tenido problema en derrotar a ‘Sherlock’) y que ganó por cuarta vez, para Paul fue el tercero como secundario también por ‘Breaking Bad’ y Louis-Dreyfus se llevó el tercero por ‘Veep’. Esta serie de HBO, por cierto, parecía que podía desbancar a ‘Modern Family’ como la reina de la comedia pero finalmente los votantes se decantaron por los Dunphy y los Pritchett, que se alzaron con el premio máximo por quinta vez consecutiva, algo que solamente ‘Frasier’ había conseguido también de forma consecutiva.

Sea como sea, volviendo al sketch donde Cranston y Paul fingen trabajar en una tienda de empeños, tienen gracia los comentarios meta-televisivos que sueltan mientras Louis-Dreyfus intenta vender una estatuilla para pagarse una isla privada. ¿Qué le dicen cuando comenta que se trata de su primer premio como secundaria por ‘Seinfeld’? Pues que tendría más valor en el mercado si se tratase de uno dramático, que son más importantes. Una impresión tan errónea como generalizada.

Al fin y al cabo, ¿cuántas personas han defendido el premio de Cranston mientras critican que Jim Parsons haya obtenido un cuarto por ‘The Big Bang Theory’? Suelen argumentar que Cranston ha tenido un personaje más complejo, que ha evolucionado y ha tenido que ir desarrollando nuevos matices por el camino, además de hacer un estupendo trabajo. Todo esto es cierto. Pero Parsons también hace algo maravilloso, que es coger un buen personaje y dotarlo de toques que hacen que sea uno entre un millón. Hay muchos repelentes en televisión, hay muchos personajes con falta de don de gentes pero él se diferencia y, si la serie es correcta sin más, él es memorable. Pero es comedia, claro. No hay evolución, claro. ¡Pues menuda tontería! Que diría el propio creador de ‘Breaking Bad’, Vince Gilligan, Walter White dio el paso al lado oscuro en la primera temporada y por esta regla de tres el trabajo ya estaba casi hecho.

Lo que sí habrán demostrado los Emmy con todos estos premios es que les gusta repetirse. Esta es la primera conclusión que puede extraerse al ver el palmarés, donde las sorpresas estaban en miniserie y tv-movie gracias a ‘Fargo’ y ‘The Normal Heart’, que casi parecían caer ante ‘American Horror Story: Coven’ y ‘Sherlock’ que dominaron en las categorías interpretativas. Jessica Lange y Kathy Bates le han cogido el gustillo a llevarse Emmys, ya que ambas repetían, y Cumberbatch y Martin Freeman dieron la sorpresa por la adaptación de Steven Moffat. Pero al ver los premios de ‘Modern Family’, ‘Breaking Bad’, el de Ty Burrell y el de Allison Janney (que ya tiene seis Emmys) y los demás, no puedo decir que fueran inmerecidos.
Todos los premiados habían hecho una labor fantástica, sobre todo Julianna Margulies, que subió al escenario como la estrella televisiva que es y recogió su tercer Emmy, el segundo por ‘The Good Wife’. La temporada había sido excelente y, aunque se olvidaron de nominarla como Mejor Drama (y mira que ‘House of Cards’ es decepcionante), su victoria sirvió para reconocer el esfuerzo del matrimonio King. Ella misma lo dijo, que les adoraba por hacer realidad veintidós guiones al año y siempre con un buen material. Y demostró que puedes hacer únicamente televisión y tener presencia, elegancia y ser reconocida por la industria como una estrella. Hay pocas como ella y probablemente Louis-Dreyfus y Janney son dos más. Por eso, que podíamos preferir una victoria u otra, pero ninguna fue ultrajante y todas fueron dignas.

miércoles, 4 de junio de 2014

Tres, dos, uno... ¡y arranca la carrera!

El fin de la temporada americana convencional, la que va de septiembre a mayo, no comporta que la televisión pase a un segundo plano y todos los responsables se vayan de vacaciones. Aparte de las series que siguen emitiéndose y los estrenos de verano, también empieza toda la maquinaria promocional de cara a los Emmy. Sólo hace falta entrar en medios especializados como Deadline para comprobar que, efectivamente, la temporada de premios acaba de empezar.

Los Globos de Oro serán populares porque allí las estrellas de la televisión se codean con las de cine, pero los premios con más reputación en Estados Unidos son los de la academia de televisión. ¿Y qué está levantando más polvareda, incluso desde hace meses? Pues los mismos debates de siempre, los de aquellas series que deciden presentarse en categorías que quizá no encajan por el factor oportunidad. Me refiero, claro está, a la participación de ‘Orange is the new black’ a mejor comedia, la de ‘Shameless’ que también participará a comedia cuando ha tenido su temporada más dramática y la de ‘True Detective’ a mejor drama cuando muchos argumentan que debería ir a miniserie.

Puede que esta última vaya a tener más temporadas pero lo único que compartirán serán el título y el guionista, puesto que tanto el reparto como la trama como el director cambiará. Los había que criticaron justamente a ‘American Horror Story’ para ir a miniserie cuando fue su turno de elegir, pero me pareció una decisión acertada: por más que repartan miembros del equipo, si la historia no tiene nada que ver y se cierra en una temporada y los actores interpretan otros personajes, ¿por qué no es una miniserie? Sea como sea, estas decisiones (que se suman a otras pasadas como las dramedias de Showtime que siempre concursaron en comedia) plantean otra cuestión: ¿no es hora que sea un comité de la academia quien decida de forma definitiva donde tienen que concursar según qué obras?

Más allá de estas polémicas, lo interesante será ver las nominaciones y ver hasta qué punto la calidad de las temporadas y las campañas contribuirán a que se hagan realidad algunos propósitos. Por ejemplo, si ‘Mad Men’ caerá de la categoría reina después de irse con las manos vacías el año pasado, si HBO se la habrá colado a los votantes con ‘True Detective’, si ‘House of Cards’ perderá presencia ahora que los críticos le están dando la espalda uno a uno y finalmente hasta qué punto la rutilante temporada de ‘The Good Wife’ le permitirá codearse otra vez entre las grandes.

Esta vez, que conste, no será porque los medios no han ayudado: entre el arranque de temporada que cosechó tan buenas críticas y el golpe de efecto del tramo final (que protagonizó una entrada en Deadline con más de mil comentarios, lo que demuestra que caló entre el público muy interesado en la televisión), más la inclusión en el programa ‘The Writer’s Room’ y la presencia de Julianna Margulies otra vez en la mesa redonda del Hollywood Reporter, han tenido minutos.

Sería una grata sorpresa que rascara unas cuantas nominaciones importantes muy merecidas, como actriz principal, secundarias (Archi Panjabi por el episodio post-trauma y Christine Baranski porque ha sido su temporada) y no descartaría que Josh Charles entrase (aunque preferiría que alguien reconociese por fin el gran trabajo de Chris Noth como Peter Florrick). Y, por supuesto, una nominación a mejor drama porque quizá jugará con reglas distintas que las series de cable pero ‘The Good Wife’ no pierde ni un ápice de complejidad ni de inteligencia.

Pero ya sabemos que las academias de premios tienen unas idiosincrasias muy concretas, unas dinámicas que cuesta cambiar y en realidad la gran duda llegará de cara a los premios, más que las nominaciones. Es evidente que ‘Breaking Bad’ tendrá unas cuantas nominaciones, pero habrá que ver hasta qué punto se premiará la serie por los ocho últimos episodios o si los votantes llegarán a la conclusión que ya premiaron esos episodios el año pasado (se estaban emitiendo durante el periodo de votaciones).

Si le sumamos que ‘True Detective’ a un público parecido, podría hacer que la división de voto ofreciera una gala final bastante más interesante que de costumbre. Al fin y al cabo, hay quienes mantienen que ‘Friday Night Lights’ estuvo a punto de ganar gracias a la división de voto entre ‘Mad Men’ y ‘Boardwalk Empire’, que ganó la serie de Matthew Weiner. ¿Podría salir vencedora una serie como ‘The Good Wife’ o incluso una obra fantástica como ‘Juego de Tronos’? La gran virtud de los premios es que, antes de llevarte el chasco, la esperanza es muy agradable.

lunes, 26 de mayo de 2014

La mejor temporada de Alicia Florrick

‘The Good Wife’ ha sido la serie más divertida de esta temporada. Alguna vez ya he comentado que los buenos dramas pueden ser unas comedias fantásticas, como ocurrió con las flores de Peggy en ‘Mad Men’. Pero la serie político-legal se sale de la norma porque suele ser hilarante en cada episodio. Pocas series me sacan carcajadas y esta precisamente es una de ellas.

Como dirían los americanos, ‘The Good Wife’ es el pack completo. Es una serie sobresaliente y con el tiempo ha aprendido a perfeccionar muchos de sus aspectos. Por ejemplo, sus arranques de episodio son antológicos: Alicia Florrick está en algún aprieto profesional o personal y, cuando por fin llegan los títulos de crédito al cabo de diez minutos, el espectador por fin puede respirar. Bueno, puede soltar el aire pero esto no quita que ya esté con los pies encima del sofá, todos los sentidos al máximo y la necesidad de ver como se desarrolla el resto del episodio. Y, por suerte, ‘The Good Wife’ nunca decepciona.

Esta es una realidad que me cuesta asumir. Ya al final de la temporada pasada me sorprendió cierto giro que amenazaba con destruir la estructura de la serie y, efectivamente, Robert y Michelle King se enfrentaron a las consecuencias. ¿Qué dio de sí? Pues probablemente los episodios más dinámicos, tensos y bien hilados de la serie. Ritmo, ritmo, ritmo. ¿Y qué nos brindó el momento más impactante de la serie? Pues un proceso de duelo como nunca habíamos visto en televisión: dramático, realista, coherente y presente en las discusiones y la estabilidad mental de los personajes. Nada de saltar tiburones, no, como dije en ¡Vaya Tele! Alicia Florrick nunca salta tiburones, ella los domestica y los pone a su disposición.

Por lo tanto, nada de miedo de cara a la próxima temporada. La última frase de Eli Gold, que puede dinamitar la serie otra vez, espero que tenga repercusiones porque ‘The Good Wife’ es esa serie que se lo puede permitir. Conoce demasiado bien a sus personajes, qué quieren y qué pasado tienen, con lo cual no dudo en el potencial de todas las nuevas situaciones. Sólo hace falta ver a Diane, que siempre hemos visto que era una mujer que apreciaba el buen ambiente en el trabajo y el sentimiento de compañerismo y respeto con Will Gardner, con lo cual tienen sentido sus acciones.

Y, volviendo al tema del humor, no hay nada mejor que ver a Jackie y Veronica discutiendo por el matrimonio de Alicia y Peter (¿mejor matrimonio de la televisión, ni que sea porque se respira tanto su química como sus diferencias como el sentido de familia?). El momento “bitch” de Jackie tuvo su gracia y, a diferencia de algunos críticos americanos, yo sí echaba de menos a esta señora. Mary Beth Peil está maravillosa en el papel de madre y suegra conservadora y nunca consideré que desapareciera porque no funcionase, simplemente creo que algún día volverá el tema de su salud o de su cuidador personal.

‘The Good Wife’ de vez en cuando deja de lado algún personaje correcto por una simple razón: hay otras tramas más interesantes pero todo siempre puede volver. ¿Volverá Kalinda otra vez a un primer plano? Probablemente. Cary también está de fondo de vez en cuando y Robin, que fue un personaje revelación, descubrimos que seguía en la serie. ¿Pero me podéis decir qué minutos habríais quitado de los que vimos para que estos personajes tuvieran más protagonismo? No me digáis que Damian Boyle porque los propios King vieron que no encajaba y lo despacharon al igual que al ex marido de Kalinda.

Vamos, que en ‘The Good Wife’ hay tantos buenos personajes que no siempre todo tiene cabida en cuarenta minutos. Y no podemos quejarnos, que los guionistas hacen lo que pueden para que cada episodio sea personal, sea legal, sea político y sea coral, y no echemos de menos a los personajes con menos minutos. Y hacen un trabajo perfecto, para qué andarnos con eufemismos y alabanzas moderadas, que la quinta temporada ha sido una obra maestra.

P.D.Podcast: Y esta semana también hablamos del final de temporada de ‘The Good Wife’ en el podcast de ‘Yo disparé a J.R’. Pero hay otros finales de temporada y aquí tenéis la guía. Podéis imaginar que habrá spoilers por todos lados, que por algo es un programa especial de desenlaces.
- 00’: Introducció.
- 03’: El final de ‘The Blacklist’.
- 18’: El final de ‘The Vampire Diaries’.
- 34’: El final de ‘Hannibal’.
- 57’: El final de ‘Anatomía de Grey’.
- 79’: El final de ‘The Good Wife’.

viernes, 23 de mayo de 2014

La temporada deslucida de 'Cougar Town'

Las buenas intenciones se quedaron en palabras. Cuando Bill Lawrence anunció que abandonaba el puesto de showrunner en ‘Cougar Town’ dijo que dejaba la serie en buenas manos. Probablemente lo creía ya que, como él mismo argumentó, su mujer se quedaba en el reparto y no le dejaría rebajar el nivel de los guiones. Si Christa Miller se gasta una mala leche parecida a la de su personaje, la retorcida Ellie, me daría miedo llevarle la contraria.

Blake McCormick, que fue el encargado de sustituir a Lawrence, hizo todo lo posible para mantener el tono de ‘Cougar Town’ pero le faltó inspiración. Se nota que había visto la serie y que entendía qué debía ser. Hace mucho tiempo que esta comedia es un lugar feliz para sus espectadores, que simplemente quieren tomar una copa de vino de Jules y compañía mientras cambian el significado de expresiones, buscan excusas para emborracharse y se inventan tradiciones estúpidas. O eso creíamos. Si algo ha demostrado esta sexta temporada es que también necesitábamos buenos guiones.

Lo que lograba ‘Cougar Town’ era colarnos un humor tan absurdo como entrañable. Aquellos que vieran solamente un episodio pensarían que sus espectadores somos raritos. Muchas veces costaba disfrutar de la grandeza de las bromas. Había que entender ese microcosmos donde Ellie puede ser la peor persona viva (y a pesar de ello quererla), Andy podía ser prácticamente homosexual sin serlo y tener una dinámica comprensible con su mujer, o Jules podía ser la protagonista siendo bastante tonta y sin poseer ningún talento. Pero vendían muy bien la idea de familia, de aquellas no unidas por la sangre sino por el cariño (y muchos de ellos ya son parientes oficiales, que conste).

Pero Cormick se quedó en la superficie. Intentó aprovechar todos los recursos populares (el vino, las copas, el vino) y hasta pensó algún buen gag, pero ninguno terminó de funcionar. Sólo hace falta recordar el de los enfermos-vampiros que, a pesar de ser una idea fantástica, no arrancó y probablemente configuró el peor episodio de la temporada. Y tampoco ayudó la relación de Travis y Laurie. Como química platónica podían tener cierta gracia, sobre todo porque es creíble que Travis se fijara en una chica tan explosiva como Laurie, pero no he terminado de comprarles como pareja y el guionista se ha centrado mucho en que nos los creamos sin éxito.

Esto no quita que, como fan de ‘Cougar Town’, haya podido tolerar los episodios. Se nota que los actores están felices de cobrar el cheque y divertirse un ratito mientras graban. La química entre ellos es sobresaliente y no me extrañaría que se bebieran todo el vino que se sirven en las copazas en lugar de sustituir el alcohol por zumo de arándanos. Y esto, en el fondo, hace que pueda seguir queriendo Jules y compañía. Ellos fueron muy grandes y veré la sexta y última temporada por el factor nostalgia y despedirles, aunque me gustaría que fuera en otras condiciones.

Por cierto, sé que unos cuantos lectores esperan una crítica larga y extensa de ‘The Good Wife’ que por algo es mi serie favorita. Encima se despidió por todo lo alto, como nos tiene acostumbrados. De momento, todavía no sé si escribiré sobre ella en este blog porque ya publiqué una entrada larga y tendida en ¡Vaya Tele!. Aquí la tenéis, por si queréis leer mi opinión sobre el desenlace de la quinta temporada.

martes, 25 de marzo de 2014

Caen como moscas

Cuando llega la primavera, también llega el momento de crear ruido mediático. Ahora se llevan a cabo barridos de audiencia en Estados Unidos y es más importante que nunca tener audiencia y estar en las conversaciones sociales. Normal, entonces, que unas cuantas series estén utilizando sus mejores cartas y teniendo sucesos que dejan con la boca abierta. Este es el momento que estaban esperando todos esos actores que querían librarse de sus contratos.

A partir de este punto destriparé elementos importantes de unas cuantas series. Puedes dejar de leer para ni tan siquiera saber qué series tienen bajas, pero también avisaré antes de cada párrafo de qué serie se trata.

Comenzamos (cómo no) con ‘The Good Wife’. Sabía que algo gordo había sucedido cuando entré en la página Deadline a primera hora de la mañana y vi que había un artículo sobre cierto giro. No es el tipo de página que analiza los desarrollos de trama y supuse que algún personaje había fallecido. ‘The Good Wife’ es una serie que siente tanto cariño por sus personajes que una mudanza o un cambio de trabajo no hubiera significado un abandono perpetuo. Y sí, descubrimos que Will Gardner había fallecido porque su cliente era incapaz de sobrevivir un minuto más en prisión.

En ¡Vaya Tele! he defendido este crimen. Atrocidades como estas no llegan anunciadas y vivimos en un mundo suficientemente cruel como para que esto suceda. Atentados terroristas y tiroteos injustificados nos han marcado y ahora podemos asumir que la arbitrariedad de la vida es una realidad. Tampoco puedes sembrar la trama del personaje como si fuera a morir de golpe porque esto no se planea. Ahora me muero de ganas de ver como escriben el proceso de luto. ¿Será para siempre esa vía alternativa para Alicia, ahora más idealizada? ¿O servirá para que la serie entre en otra etapa, al igual que sucedió cuando la abogada se montó su propio bufete? Sea como sea, gracias ‘The Good Wife’ por no tener miedo a avanzar, aunque sea porque Josh Charles quería irse de la serie y teníais que buscarle una despedida.

Otra que sorprendió fue ‘The Originals’. Montáis todo ese spin-off para los hermanos Mikaelson y uno de ellos la palma porque la actriz Claire Holt quiere explorar prados más verdes. Por un lado, se comprende que Holt quiera emanciparse porque llevaba unos cuantos años con el mismo personaje (al igual que sucedió con Charles), pero también resulta bastante deshonesto por parte de la cadena que te lleven a otra serie de televisión y Rebekah al final desaparezca. Se llama ‘The Originals’ y, como no vigilen, tendrán que cambiar el título al singular. Pero mi problema con la serie es que Rebekah era la única presencia interesante de la ficción: la obsesión de Elijah por excusar todo a Klaus y el egocentrismo del vampiro híbrido hacen que haya perdido el único personaje verdaderamente emocional y esperanzador (por más que retorcido como los demás).

En cambio, con ‘Teen Wolf’ tengo otra percepción. Nadie se hubiese imaginado que el personaje de Allison moriría, a menos que hubiera visto las promos de MTV que indicaban que alguien mordería el polvo. Crystal Reed también quería irse y sí es cierto que ha tenido una trama un tanto desdibujada estos últimos episodios desde que dejó de ser la pareja de Scott McCall. Pero el atractivo del personaje no había disminuido y su fallecimiento en un acto heroico sirve para poner los puntos sobre las íes al espectador. Ya era hora que un personaje destacado muriese en ‘Teen Wolf’, al igual que en ‘The Vampire Diaries’ mataron un personaje que parecía importante en los primeros capítulos. A partir de ahora cada misión tendrá más importancia y podremos oler mejor que efectivamente se juegan la vida.

Y, por personas que se juegan la vida, Shonda Rhimes no ha podido evitar cargarse un personaje muy querido para ella en ‘Scandal’. El único ganador del Emmy de la serie, Dan Bucatinsky (ganó como actor invitado), también hizo un viaje al otro barrio. Todavía no lo he visto pero me he tragado esta muerte leyendo artículos sobre Will Gardner. Este desarrollo, sin embargo, podía intuirse. Se jugaba la vida en cada capítulo y recordemos que Cyrus ya intentó liquidarlo en un episodio de la segunda temporada. ¡Ya tenemos un personaje irritante menos! Claro que, hablando de ‘Scandal’, significa que quedan todos los demás.

¡Benditos barridos de audiencia, que dan vidilla a la primavera!

lunes, 30 de diciembre de 2013

Lo mejor de 2013 (IV)

Hora de cerrar la lista. He aquí los primeros puestos, lo mejor de lo mejor. La serie menos vista de HBO y, cómo no, la joya de la CBS.

2. Enlightened

Está por ver si los antihéroes televisivos están en peligro de extinción desde que Walter White expuso su relato de forma tan nítida y coherente. Pero, si así fuera, echaremos la vista atrás y reivindicaremos esta joya incomprendida como la primera gran obra que vio la luz. Una serie conceptual y alojada en un canal de prestigio como HBO que tenía como centro a una heroína indiscutible como Amy Jellicoe. Sí, ella tenía su inestabilidad mental y había vanidad en parte de sus actos, pero no dejaba de luchar por aquello que creía correcto: destruir la empresa de ética cero que había contribuido en destruir su vida. Este objetivo ayudó a que ‘Enlightened’ tuviera una dirección y que aportara al panorama una temporada muy sólida, que no renunció a sus metáforas anticapitalistas (a ratos conscientemente ridículas, a ratos únicamente inspiradas). Y encima la serie protagonizó una de las paradojas del año. Puede que le quedaran cartuchos y que hubiese mantenido su fantástico tono durante muchos más años, pero Mike White y Laura Dern estaban tan preparados de que su segunda temporada podía ser la última (las audiencias no les permitían mentirse a sí mismos), que tuvo una conclusión muy satisfactoria. Excelente. Así que, más allá de acabarla y sentir pena por Amy, uno hasta podía sentirse afortunado de haber presenciado un viaje tan bien hilado.

1. The Good Wife

A ningún lector de este blog le sorprenderá que Alicia Florrick esté tan arriba. Los hay que prefieren observar cómo el mal se adueña de un hombre corriente (que podríamos ser todos) pero yo me quedo con la deriva moral de una abogada que decide priorizar sus ambiciones profesionales sin desechar los lazos emocionales que la unen a los demás. Pero no es una antiheroína. Alicia no vende su alma al diablo, simplemente se convierte en un ser pragmático y sofista, lo que su vocación le obliga a ser, y su coherencia ha protagonizado el arco más tenso de la presente temporada.

En ‘The Good Wife’ no ruedan cabezas de forma literal pero sí metafórica y Robert y Michelle King fueron grandes escritores a la hora de jugar con las expectativas del espectador. Ellos saben qué podemos presumir que ocurrirá (como consumidores de televisión) y qué queremos que ocurra, pero sus decisiones tienen que ver con la lógica de sus protagonistas. Este drama no se impone límites, no vive constreñida en una cajita, sino que su narración debe estar subyugada a unos personajes siempre oscilantes. No existe personaje más coherente y sorprendente que Alicia Florrick, que parece vivir bajo los cánones de la televisión convencional y de su propia rectitud hasta que demuestra lo contrario.

Si le sumamos la meticulosa construcción de los episodios alrededor de casos legales (que permiten que sea entretenida en cada instante y jamás pierda el ritmo), un reparto coral con tanto talento como el tacto que reciben y encima una dirección cada vez más consciente (el uso de la música, los instantes oníricos del episodio 100), ‘The Good Wife’ es la mejor serie en emisión. Y el tiempo dirá si también se trata de la mejor serie de televisión (y punto).


P.D. Podcast: La lista era algo para el blog. En ‘Yo disparé a J.R.’ somos más generalistas y hablamos de todo aquello que consideramos destacado del 2013. Desde las series con más ruido mediático como ‘Breaking Bad’ y ‘Scandal’, al boom de las series nórdicas, qué comedias destacaron y si este es el año de los personajes femeninos (y de Tatiana Maslany). ¡Ya podéis escucharlo!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Felicidades, Alicia

La invitación a la fiesta de Navidad de Alicia Florrick dio la errónea impresión que ‘The Good Wife’ celebraría su episodio número 100 como si se tratase de un bodorrio, cuarenta minutos de ella soltando argot legal entre copa de champán y gintónics. Pero no, claro que no. Robert y Michelle King tenían otra idea en mente y aprovecharon para escribir un episodio más introspectivo que de costumbre. Uno que acabó con una divertida fiesta cuya única pega fue que no pudimos brindar con ella y que estuvo plagado de detalles muy simpáticos y gratificantes. ¿Cómo iba a ser de otra forma?

Habrá detalles de la quinta temporada, por supuesto. Así que, si no estás al día (¡hereje!), mejor deja de leer.

Primero de todo, el detalle de la velocidad del coche de Kalinda. Marcaba 100. Guiño, guiño. ¿Después? Una aparición sorpresa, la de John Noble. Como era un personaje fallecido, como espectadores pensamos que no volveríamos a verle pero allí estaba con un caso legal que retomaba el tono del primero. Vistazos al pasado donde él se sentía fascinado por Alicia y los King proyectaban esos sentimientos en el personaje de Will Gardner. Puede que en algunos momentos fuera demasiado evidente pero fue un bonito recordatorio que no dejaba lugar a dudas: puede que se negara a ofrecerle el plan que Alicia quisiera oír, que ella optara por quedarse con Peter, pero ella sigue siendo la mujer de su vida.

Los instantes pasados de ambos, además, fueron un recurso novedoso. No eran momentos fidedignos, eran aquello que él recordaba. Según él, Alicia iba de rojo. Según ella, llevaba un color menos pasional. Una visión onírica del asunto que le daba un aire fatídico, que transmitió hasta qué punto Will está tocado por la situación. Porque el caso, en realidad, era una tontería. Si la abogada se hubiese quedado con los doce millones de la herencia, ‘The Good Wife’ hubiese saltado el tiburón. No es ese tipo de serie ni ella es ese tipo de persona. Pero Alicia fue a los tribunales por ese dinero porque no se puede pasar por alto la última voluntad de un hombre y porque su antiguo bufete le había intentado colar un gol con el acuerdo del despido. Pero fue un episodio emocional y bonito que también evidenció algo que los blogs americanos comentan desde hace unas semanas: lo que sí parece un sueño es la novia tatuadora de Will, aunque está claro que esa es la intención. Josh Charles, por cierto, estuvo estupendo.

Y, como ‘The Good Wife’ no se contenta con tratar un solo frente, también abordó el apoyo incondicional de Peter. Consciente de qué le hizo pasar a su mujer, ahora es la voz de su amo y ni tan siquiera le importan las consecuencias de sus actos si benefician a Alicia. Que los espectadores españoles no entenderán que la aparición de Donna Brazile, la miembro del partido demócrata, es una figura real del partido y su (segunda) participación es todo un puntazo: una prueba más de hasta qué punto la serie tiene estatus entre la clase política.

También pudimos presenciar una batalla de abuelas (Jackie está más en forma que nunca desde que Peter es Gobernador), una esperpéntica reunión espontánea entre el político y el mayor traficante de Chicago y a Kalinda le buscaron una nueva amante, ahora que Cary ya no está por la labor (si alguna vez lo estuvo, claro). En el lado negativo (el único, que conste), siguieron presentando al nuevo socio de L&G que, sinceramente, deja que desear. ¿Soy el único que le ve fuera de lugar como ocurría con el ex marido de la detective? Sea como sea, fue una forma muy digna de celebrar los 100 episodios de ‘The Good Wife’, algo que parecía improbable que sucediera cuando se estrenó en su primer año y que se despidió con una última escena tronchante. “Peter”.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

De cañas con Alicia Florrick

Las secciones de comentarios de algunas páginas web suelen ser un circo. Si alguien lee La Vanguardia, por ejemplo, se dará cuenta que las informaciones políticas despiertan mucho furor entre aquellos que defienden la unión de España mientras que, si vamos a algún medio estatal y de derechas, hay una cantidad extraordinaria de independentistas. Pues algo parecido, se podría decir, ocurre en los medios americanos. A veces da la impresión que los únicos en comentar las noticias televisivas son aquellos que odian el programa en cuestión.

Esto ha ocurrido esta semana en el análisis episódico de ‘The Good Wife’ publicado en Vulture. No solamente da la impresión que aquellos que la comentan son los que menos la disfrutan, también hay una obsesión por buscarle similitudes con ‘Breaking Bad’. ¿Las críticas más negativas? Que la serie legal ya no tiene personajes simpáticos, en especial Alicia Florrick. Que muchos la contratarían para ganar un caso pero que nadie querría ir a tomarse una caña con ella. Que por alguna razón no tiene amigas. Y, bueno, puedo entender estas críticas pero también hay razones para seguir adorándola, a pesar de los pesares.

Para empezar, el matrimonio King no tiene dudas. Como dicen en el propio artículo, mientras Will procura hacer el mal vestido de negro y Peter es cualquier cosa menos ético, ella se preocupa por si su hija tontea con hombres mayores o no. Quieren que todavía la veamos con buenos ojos, que sintamos empatía por ella. Pero lo mejor es que, si toda la situación actual de Alicia es incómoda, puede respetarse. Habrá quienes le busquen similitudes con Walter White, ya sea para dejarla bien o para meterse con ella, pero ella no es una antiheroína.

En mi opinión, un antihéroe es aquel personaje inmoral y comete actos indudablemente inmorales. Tony Soprano y sus trapicheos, Dexter y sus asesinatos, Don y sus cuernos sistemáticos (y la compra del psiquiatra de su mujer y sus maltratos psicológicos), Walter y su peculiar cocina, Vic Mackey y el asesinato del piloto, e incluso ‘Ray Donovan’ y su necesidad de tapar crímenes. Pero Alicia no hace exactamente lo mismo. Puede que haga todo lo posible para que escoria humana permanezca en las calles, que a veces mire hacia el otro lado, pero hará exactamente lo mismo por un hombre posiblemente inocente que está a punto de recibir la inyección letal. Ella hace su trabajo y lo hace lo mejor que puede. Es una gran abogada y, si bien a veces sólo la diferencian tecnicismos, esa es la grandeza de ‘The Good Wife’. De esto se alimentan los casos, de esto se alimenta la serie.

A partir de aquí, mejor no leer si no se sigue la serie al ritmo americano.

Por esto, cuando alguien quiere comparar la ambición de Alicia con la de Walter White, me parece una exageración. Walter White se metió a cocinar droga en lugar de aceptar la ayuda de su antiguo socio, donde Vince Gilligan reconoce que su protagonista vendió su alma, mientras que Alicia quiere triunfar y ha tomado algunas decisiones para literalmente cumplir sus sueños. ¿O acaso nadie se acuerda de lo rastrero que fueron los tejemanejes en Lockhart and Gardner cuando tocaba encontrar capital para el bufete? ¿Acaso nadie se sintió decepcionado cuando Alicia eligió ascender en lugar de meterse en las trincheras con el resto de abogados de cuarto año? Pues la situación actual es una rencilla profesional.

La fundación de un nuevo bufete no es un acto inmoral, si bien todos los implicados actúan con una amplia gama de grises: Will y Dianne, por tomarles el pelo a los abogados jóvenes; Alicia y Cary por llevarse clientes. Y Alicia Florrick no es una antiheroína, sí es un personaje complejo. Diferenciemos. Y puede gustar o no, pero yo sí me iría a tomar una caña con ella. O un chupito de tequila.

Pregunta 1: ¿Alguien se acuerda de cuando Don Draper y los demás socios montaron su propia agencia de publicidad? ¿Eso les convirtió en antihéroes? No. Puede que Don lo sea pero no tiene nada que ver con la publicidad.

Pregunta 2: ¿Si Alicia Florrick fuese un hombre molestaría tanto su ambición? Al fin y al cabo, cuando leo que nadie iría a tomarse una caña con ella, no puedo evitar pensar que esas mismas personas idolatraban a Walter White por tratar con calaña, traficar droga, traicionar a su familia, aliarse con psicópatas y matar a seres tan malos como él. Alicia a ratos será amoral, Walter era inmoral pero los hay que tienen doble moral.

viernes, 18 de octubre de 2013

La amiga de Kalinda

Cada vez me cuesta más escribir sobre ‘The Good Wife’ porque soy bastante repetitivo. Es lo mejor que hay en ficción en los últimos años y, cuando tengo que abordarla, resulta difícil transmitir esta impresión al público, que se deja maravillar más fácilmente con antihéroes (el gran hombre blanco de la TV) como Don Draper y Walter White. El arranque de la quinta temporada es una buena muestra de ello. Comienza el episodio número 89 y la serie está fresca, entretenida y compleja. Gracias, Robert y Michelle.

(Aquí ya escribiré sólo para los que conozcan la verdad y vayan al día con la serie.)

El cliffhanger con el que abandonaron el público en mayo bien podía interpretarse como un posible salto del tiburón. Si nos hubieran dicho en el primer o segundo año que Alicia Florrick sí podía irse de Lockhart and Gardner, hubiésemos pensado que sería otra serie. Esta era la razón por la que jamás dimos verdadera importancia a Louis Canning, el personaje interpretado por Michael J.Fox, cada vez que le hacía una proposición de trabajo a la abogada. Asumíamos que no abandonaría el bufete que le había dado una oportunidad aunque, eso sí, los guionistas aprovechaban cada uno de esos diálogos para dejarnos entrever que la protagonista estaba en otro lugar. Quedó en evidencia cuando ella se guardó la tarjeta de contacto la temporada pasada y mintió a Dianne, todo por si las moscas.

Como espectadores del recorrido de Alicia, sabemos que ella no finge cuando dice que está incómoda y que los conspiradores de Cary y ella deben abandonar el bufete en cuanto puedan. Puede que sea experta en moverse en los grises morales, pero nunca ha disfrutado mintiendo cuando sabe que no tiene toda la razón de su parte y, de paso, me pregunto qué diantres pasará ahora que espían su línea telefónica (las ramificaciones pueden ser infinitas, incluyendo a Peter que intenta reconducir su libido y serle fiel a una esposa que admira). Sin embargo, lo más interesante del último episodio (5x03, ‘A Precious Commodity’) es la conversación entre Robyn y Kalinda donde descubrimos algo que no habían desvelado.

Kalinda Sharma, la detective que sabe más que Dios, todavía no estaba enterada de que Alicia se largaría con Cary en la nueva empresa. Una circunstancia que, si bien nunca nos habían explicado, los guionistas habían jugado a su favor, haciendo creer que sí sabía de qué lado jugaban todas las fichas de la partida. Así tiene más sentido, por ejemplo, su óptica excesivamente monetaria de la situación: resultaba hasta rastrero que pidiera el oro y el moro a Cary Agos y que luego se enfadase cuando él utilizaba a Robyn para llamar su atención. No podía tener el trato de amiga pero pedir más que la trabajadora más arribista, sobre todo cuando es evidente que Florrick & Agos no partirá con grandes beneficios por más clientes que logren atraer.

Pero en la mirada de Kalinda también se percibió su desconcierto: ella, desde que se destapó su relación esporádica con Peter, ha querido redimirse con Alicia y las heridas todavía no han sanado. ¿Qué ocurriría si encima pasan a trabajar en lados opuestos de los tribunales? ¿Cómo podría compensar a Alicia y acercarse un poco más a ella, su única amiga? Ella, siempre enterada de todo, ahora puede perder su oportunidad de ser fiel a Alicia en un movimiento profesional tremendamente arriesgado. Kalinda, que parecía tomarse un descanso, ya ha entrado otra vez en el terreno de juego. ¿Hasta qué punto será coherente con su sentido de la lealtad hacia Alicia, algo autoimpuesto por ella con tal de expiarse los pecados?

miércoles, 1 de mayo de 2013

Alicia hace camino al andar

Una de las constantes de mi vida es predicar periódicamente sobre la grandeza de The Good Wife. No miento cuando digo que es la mejor serie en antena por encima de otras con más renombre (in my opinion, que me obligaría a decir la jueza Lessner). Su capacidad para combinar la calidad (de guión, interpretativa, creativa) y el entretenimiento es única, y pocas series saben jugar tan bien con los pilares de la ficción televisiva. En lo que no siguen la lógica televisiva, sin embargo, es en los caminos que toman sus protagonistas.

Como podéis imaginar, ahora es el momento en el que debéis dejar de leer si todavía no habéis visto el final de la cuarta temporada.

En cualquier otra serie, por ejemplo, una tensión sexual y romántica bien construida se hubiera resuelto en una relación fructífera. Sería un punto y seguido para los amantes, que vivirían nuevos retos conjuntamente. Pero no en The Good Wife. Allí Alicia sopesó sus posibilidades e incluyó su sentido de la familia, la influencia de su marido y su pasado juntos. Y dejó a Will porque no quería escuchar que un hombre que no era su marido la quería. No entraba dentro de sus planes y no podía renunciar a tener a su familia unida y feliz cuando Peter parecía esforzarse en ser un hombre mejor. El deseo individual contra uno más grande que ella.

A grandes rasgos, en cambio, la historia debería haber sido otra. Peter era un putero y Will estaba enamorado de ella. ¿Dónde estaba el dilema? Pero Robert y Michelle King entienden la vida como algo más complejo y se esforzaron en mostrar las aristas de todos ellos. Peter podía ser un infiel y un putero pero también un buen padre, un buen amante en la cama y un hombre inteligente y de ambición muy atractiva (y con una química muy distinta a la de Will pero igual de creíble). Y Will puede que esté enamorado de Alicia pero no viene con garantía. Él es un niño grande que valora el trabajo por encima de todo, que cambia de novia cada tres semanas y sin ningún principio moral.

Peter pudo realizar acciones algo corruptas pero estaban relacionadas con aplicar el bien en Chicago; los trapos sucios de Will tenían que ver con el juego y el desfalco. Y Alicia es perra vieja. Ella sabía que esperar comer perdices con su compañero de trabajo era tan ingenuo como fiarse a ciegas de Peter. De aquí que se reuniera con Cary. No con Will. Eligió a Peter. Gracias Robert, gracias Michelle.

Alicia, por lo tanto, fundará su propio bufete. Florrick, Agos y asociados. Se decidió por Peter ahora que está menos claro que haya cambiado y se obligó a alejarse de Will por dos razones: para evitar la tentación y porque desprecia ciertos movimientos empresariales de su empresa. Luchó para ser socia y, ahora que lo ha logrado, quiere ser la nueva Dianne, que diría Cary. Ella cree en ser implacable en un juicio, en hacer lo que sea (moralmente reprobable pero) legal para vencer. Pero no opina que haya de ser de la misma forma en su vida privada y con sus compañeros, y odia la gente que es despreciable sólo porque puede permitirse serlo como David Lee. Ella es mejor, ella es justa. Entró en el juego, aceptó el ascenso, pero no olvidó. Ahora se la va a devolver. Y, por más que la idea rondara por nuestra cabeza, por más que plantaran la semilla, era impensable que pudieran ejecutarla. Gracias Robert, gracias Michelle.

La historia televisiva nos avisaba de que Cary podía irse después del desprecio de sus superiores. Él había sido el enemigo personal de Alicia en su primer año, un rival en los juzgados después y era más lógico que fundara su propio bufete para combatir contra Will, Dianne y Alicia. Había habido indicios de amistad con la protagonista pero era más fácil meterle otra vez en el lado opuesto del espectro. ¿Cómo se iban a meter en semejante berenjenal, ubicando a Alicia en otra empresa y debiendo mantener a su antiguo bufete? Pero Alicia eligió a Peter, y eligió a Cary. Todo aquello que yo había soñado y que no creía posible.

Y ahora todo está en el aire y todo es posible. Absolutamente todo. La integridad de Peter, ahora que ha ganado unas elecciones amañadas por sus aliados. Kalinda, que está tan acostumbrada a ir por libre que al final puede que acabe sola. Will, forrado, soltero y cuesta abajo. Alicia y Cary, los improbables amigos. Alicia y las nuevas bases de su viejo matrimonio. Y Alicia y sus futuras decisiones, ahora que será jefa y deberá responsabilizarse de todas sus acciones.

¿Podrá ser la señora justa que cree ser? No lo sé y esta incertidumbre se agradece.